
Todos, en algún momento nos encontramos con conceptos, definiciones y pareceres que son preconcebidos, que se repiten indefinidamente y que no respetan lo que realmente, el autor, quiso decir…hay una parte oscura, a la sombra, escondida en donde guardamos nuestros preconceptos para sacarlos a la intemperie al intento de rebatir a los demás sin imaginar siquiera que es mucho más sencillo expresar que no se sabe, que no se conoce, que no hemos analizado.
La cultura es un estado permanente de aprendizaje impuesto, aparentemente lleno de verdades no rebatibles que se sustenta en base a sociedades estáticas y que fomentamos, actuando prejuiciosamente…sólo basta con ser mecánicos para traer menos conflictos, para ser mejores engranajes y por ello exitosos.
Éxito y fracaso son los dos polos (opuestos) que unen nuestra tragedia mientras dejemos que nos rotulen bajo principios de los valores comerciales. Y desde allí, el maremagnum de hablar por hablar, condenar, señalar, darle vida a los axiomas, actuar o inventarse puro, en un mundo que desclasifica y descalifica (por miedo)lo distinto.
Y desde allí la obviedad, el nulo ejercicio de preguntarnos porqué algunas cosas se representan como un bien en sí mismo y otras no.
Un ejemplo claro es el que se construye alrededor de Maquiavelo…cuando se repite una frase que nunca él formuló desde sus libros (en este caso “El Príncipe”)….”el fin justifica los medios” y allí la polémica ante una falacia.
No sólo nadie se retrotrae a la época en que fue escrito, sino que tampoco procuran leerlo para saber qué quiso decir él y no el vecino de enfrente.
La frase en cuestión, fue distorsionada ( nunca voy a decir “sacada de contexto”!! aunque acabo de hacerlo) al sólo efecto de denostar al autor. Desde sus letras se acuña toda una verdadera enseñanza sobre el comportamiento que cualquiera que detenta el Poder (o que lo intenta detentar) debe seguir para arribar a un buen puerto y no naufragar por torpe.
Maquiavelo ha dicho que los fines justifican los medios, en la medida en que sean alcanzados… si arribamos al fin, a lo propuesto, a lo deseado, los medios se olvidan, porque sólo han servido para el logro al que fueron sometidos, porque el fin tiene valor en sí mismo.
La cultura es un estado permanente de aprendizaje impuesto, aparentemente lleno de verdades no rebatibles que se sustenta en base a sociedades estáticas y que fomentamos, actuando prejuiciosamente…sólo basta con ser mecánicos para traer menos conflictos, para ser mejores engranajes y por ello exitosos.
Éxito y fracaso son los dos polos (opuestos) que unen nuestra tragedia mientras dejemos que nos rotulen bajo principios de los valores comerciales. Y desde allí, el maremagnum de hablar por hablar, condenar, señalar, darle vida a los axiomas, actuar o inventarse puro, en un mundo que desclasifica y descalifica (por miedo)lo distinto.
Y desde allí la obviedad, el nulo ejercicio de preguntarnos porqué algunas cosas se representan como un bien en sí mismo y otras no.
Un ejemplo claro es el que se construye alrededor de Maquiavelo…cuando se repite una frase que nunca él formuló desde sus libros (en este caso “El Príncipe”)….”el fin justifica los medios” y allí la polémica ante una falacia.
No sólo nadie se retrotrae a la época en que fue escrito, sino que tampoco procuran leerlo para saber qué quiso decir él y no el vecino de enfrente.
La frase en cuestión, fue distorsionada ( nunca voy a decir “sacada de contexto”!! aunque acabo de hacerlo) al sólo efecto de denostar al autor. Desde sus letras se acuña toda una verdadera enseñanza sobre el comportamiento que cualquiera que detenta el Poder (o que lo intenta detentar) debe seguir para arribar a un buen puerto y no naufragar por torpe.
Maquiavelo ha dicho que los fines justifican los medios, en la medida en que sean alcanzados… si arribamos al fin, a lo propuesto, a lo deseado, los medios se olvidan, porque sólo han servido para el logro al que fueron sometidos, porque el fin tiene valor en sí mismo.
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(Y después se pierde tiempo en Papá Noel, en el arbolito, en los regalos)
…y nadie se pregunta, (y lo que es peor, no molesta), quién creo la figura del anciano regordete y amistoso. ¿Total?...si baja por las chimeneas y premia a los nenes que tienen padres que pueden solventar los gastos que demandan los regalitos.
¿Y digo yo…seguirán hablando de Maquiavelo?

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