
“la felicidad consiste en soñar lo imposible para que no se cumpla”
Camino hasta el estacionamiento. Al lado mío el río, delante Gervasio, el cuidador.
A la hora en que regreso, él está recostado sobre algún automóvil mirando el infinito, enfundado siempre de azul marino…quizás su sueño debe haber sido surcar las aguas…no lo se…nunca se lo pregunté.
-Hasta mañana Gervasio.
- Mejor decime Artigas, me replica al instante.
Me sonrío por su incalculable poder de originalidad y lo saludo como desea.
-Entonces, hasta mañana Artigas.
Me mira desde lo negro de sus ojos cubiertos por la sombra de la gorra, se sonríe y me dice
- ¿Sabés que me compré una Fragata?
Lo observo sorprendida por el juego de inventarse a sí mismo y le contesto:
- ¿Sí? ¿Cuál?
- Ésta, me contesta señalándomela con la cabeza, la Fragata Libertad. Mañana cuando te estés por ir te llevo a dar una vuelta por el río, ¿Querés?
- Sí, me encantaría, le deslicé.
Me miró con complacencia y complicidad. Levanté mi mano como último saludo y entré en mi coche.
***
Supe hace un rato, gracias a Gervasio que hay imposibles con los que se puede invitar a jugar porque no hay lugar a certeza alguna. Comprendí que Gervasio es más inmenso de lo que ya venía vislumbrando. Supe que sabe de las quimeras, que teje en el aire, que vaticina cielos mejores porque se abstrae, porque no dan lugar al engaño, ni a la mentira, ni a la estafa, porque sueña promesas y no las promete.
***
Mañana la Fragata estará aún allí y Gervasio también, pero los dos andaremos transitando un mundo distinto, ahuyentando las pesadillas, haciendo honor a los sueños, a la grandeza, a la ilusión.
***
Gervasio sabe que es imposible su invitación. Yo también.
Pero el juego no.
A la hora en que regreso, él está recostado sobre algún automóvil mirando el infinito, enfundado siempre de azul marino…quizás su sueño debe haber sido surcar las aguas…no lo se…nunca se lo pregunté.
-Hasta mañana Gervasio.
- Mejor decime Artigas, me replica al instante.
Me sonrío por su incalculable poder de originalidad y lo saludo como desea.
-Entonces, hasta mañana Artigas.
Me mira desde lo negro de sus ojos cubiertos por la sombra de la gorra, se sonríe y me dice
- ¿Sabés que me compré una Fragata?
Lo observo sorprendida por el juego de inventarse a sí mismo y le contesto:
- ¿Sí? ¿Cuál?
- Ésta, me contesta señalándomela con la cabeza, la Fragata Libertad. Mañana cuando te estés por ir te llevo a dar una vuelta por el río, ¿Querés?
- Sí, me encantaría, le deslicé.
Me miró con complacencia y complicidad. Levanté mi mano como último saludo y entré en mi coche.
***
Supe hace un rato, gracias a Gervasio que hay imposibles con los que se puede invitar a jugar porque no hay lugar a certeza alguna. Comprendí que Gervasio es más inmenso de lo que ya venía vislumbrando. Supe que sabe de las quimeras, que teje en el aire, que vaticina cielos mejores porque se abstrae, porque no dan lugar al engaño, ni a la mentira, ni a la estafa, porque sueña promesas y no las promete.
***
Mañana la Fragata estará aún allí y Gervasio también, pero los dos andaremos transitando un mundo distinto, ahuyentando las pesadillas, haciendo honor a los sueños, a la grandeza, a la ilusión.
***
Gervasio sabe que es imposible su invitación. Yo también.
Pero el juego no.

2 comentarios:
Los imposibles son los que marcan la diferencia entre ser y existir. Siempre vamos tratando de asemejar nuestra existencia al ideal de lo que somos y queremos.
Eso es la vida Cecilia: Lo imposible de que sea como la deseamos.
te quiero
D.
sí Diego....pero mientras tanto vos y yo, tratamos de hacer un mundo apacible a nuestro alrededor.
(Nos inventamos varias fragatas)
Te quiero
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