martes, 15 de enero de 2008

un respiro


Hay quienes limpian las nubes.
Portan escaleras y otros enseres.
Desean acabar con lo injusto de que anden dando vuelta por ahí, nubarrones que nos ciegan de sombras.
Ellos ofrecen la tarea más solidaria. Ellos enfrentan la desidia nuestra que sólo nos deja la queja.
Yo no limpio nubes, ni nada. Dibujo letras para vaticinarme, para aleccionarme, para aprenderme y no repetirme.
Yo limpio mi cabeza de cotidianeidades, yéndome un rato.
(voy hacia el mar que no obedece)
***

3 comentarios:

Anónimo dijo...

voy hacia el mar que no obedece ...para que me enseñe a nadar.

Κλεοπάτρα dijo...

yo voy hacia el mar que no obedece, porque no me gusta cumplir órdenes

Anónimo dijo...

Me resulta extraño y chocante que el mar sea una metáfora del yo ... entendía, en el escrito, que el mar era la vida indómita e impredecible que no se pliega a nuestros deseos egoicos y nos arrastra. Por eso imaginaba una voluntad de sabiduría, de relación hábil con la vida, nuestra maestra.