domingo, 2 de marzo de 2008

misericordiosamente



Ofelia sólo quería haber podido dedicarse a servir a los demás siendo monja. Siempre se anonadaba por la imagen de misericordia de la de Calcuta, esa que se llamaba Teresa y le gustaba verla fotografiada, porque era vieja, como era ella ahora que estaba sola.
Tenía sobre su mesita, al lado del baño, algunos recortes de periódicos, diarios y revistas que hablaban de las desventuras de los africanos. Sabía de ellos porque la Teresa se ocupaba de sus infortunios, en vida (
que en paz descanse la pobre) pensaba mietras miraba esos esbozos de biografía y se detenía rutinariamente en la sonrisa de la doña porque no entendía que ante tanto sufrimiento que ella veía, se pudiera mantener la esperanza.
Acariciaba las imágenes y pasaba lentamente sus dedos sobre esos papeles brillantes que le hacían acordar esos cuadrados glacé que le pedían en la escuela cuando era chica y que nunca pudo comprar.
Y con desdén los dejaba revueltos casi en el precipicio del borde (
tal vez, desde muy adentro, le hubiera gustado que desaparezcan)
Ofelia hurgaba en sus recuerdos de ausencias, las de siempre, para olvidar la envidia de no haber podido amar solamente a dios como lo había hecho la Sor.
Golpearon a su puerta y sabía que era el único cliente que le había quedado y que si no iba todas las semanas, ella no tendría para comer, por eso se apresuró a abrir antes de que se fuera como ya había sucedido. Manoteó el picaporte torpemente y lo hizo entrar al Ciriaco, volviendo a cerrar tras sus pies.
La de Calcuta sonreía impávida detenida en el tiempo mientras Ofelia dedicaba un cansancio antiguo a sus quehaceres, sin pensar y sollozando a veces.
-
Dale Ofelia, hacelo bien, le gritó el Ciriaco.
-
Teresa, Ciriaco, llamame Teresa…

2 comentarios:

Paradise dijo...

Muy interesante y profundo el texto... difícil de encontrar esta calidad de relato en la comunidad bloguera. Gracias!

Besos!

Κλεοπάτρα dijo...

Gracias...muchas gracias por tu comentario...pero creo que hay en la comunidad bloguera, como vos decís, muchos con pensamientos sumamente profundos..
Te invito a que recorras los que yo visito.
Un beso