miércoles, 21 de mayo de 2008

des-encanto II



Derrotero
Cruel.
Siniestro.
Triste.

¿Por qué algunas veces creemos haber accedido a alguna estela de luz diferente?
¿Por qué nos atrevemos a sentirnos muy bien ante algunas posibilidades que no resisten mucho, ningún análisis?
¿Por qué damos por ciertas, difusas presunciones?

Y es ése acto que separa al paquete de la envoltura.
Una vestidura impecable, que nos hace trepidar y hasta avalanzarnos para saciar nuestra sed del desnudo...y lo logramos.
A veces despaciosamente,
otras, con vértigo.
Y allí el esqueleto para nada esperanzador, las huellas de lo común, con muecas de payaso triste.

Nunca supe dónde se pierde la magia, dónde los senderos, dónde la ternura y comienza el desasosiego como síntoma de tristeza.

Sí, la triste desesperanza de no encontrar lo que se buscó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te regalo este poema
Muy bueno tu blog
Un abrazo
Yanira

Prófugo de mi ser, que me despuebla
la antigua certidumbre de mi mismo,
busco sal, mi nombre, mi bautismo,
las aguas que lavaron mi tiniebla

Me dejan tacto y ojos solo niebla,
niebla de mi, mentira y espe´jismo:
¿Qué soy, sino la sima en que me abismo,
y qué, sino el no ser, lo que me puebla?

El espejo que soy me deshabita:
un caer en mi mismo inacabable
al horror de no ser me precipita.

Y nada queda sino el goce impío
de la razón cayendo en la inefable
y helada intimidad de su vacío.

La caída - Octavio Paz