
Somos un maremagnum de fastidios. Somos aquello que nos ausenta. Somos probetas de sangre y carne dispuestas a cegarnos las razones con martirios. Somos cobardes que acechamos en pos de un viento favorable para rugir. Somos inhóspitas celdas de dos por dos, sin fondo, agarrados a los barrotes para no caer, pero dejando hundir. Somos aquello que negamos, aquello que traicionamos, aquello que olvidamos de querer, aquello que nunca amanece. Somos inescrutables, inasibles, tercos, procaces, vacuos. Somos lo que descuartizamos, lo que violentamos, lo que empujamos. Somos presas y cazadores. Somos los que vamos sin volver.
(Buenos Aires, todos los días, 20 horas)

2 comentarios:
Somos el síntoma y la causa; cenizas a merced del viento, si el viento fuese el destino. Si por lo menos fuese el destino...
Somos lo que quedamos después del vendaval.
No sería equivoco creer que siendo materia podemos ser viento...¿o apenas son deseos?
Gracias por tu visita, te debo un comentario en tu blog que visité anteayer.
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