
Todo se conjuga siempre en dos posibilidades de elección. El Sí y el No, siempre resultan ser las únicas alternativas válidas, y me sorprendo esquivando dichos extremos, ya que hay dentro de las elecciones, diversas reacciones y distintas concreciones, que no se pueden subsumir en la negativa o en su contrapunto.
[No todo lo que deseamos lo queremos, ni todo lo que queremos, es deseado…( me aturde que se haga tan angosta la brecha de nuestras elecciones)].
(A veces el techo es mi piso, otras, el cielo es mi tierra y dentro de ese pulular de observaciones, compruebo que se esperan definiciones que nadie tiene)
Y escapo sin rumbo fijo cuando bloquean las salidas de mis emergencias. Las esperas, esas que sólo tienen un único propósito, me ahogan, me hacen depositaria de calvarios ajenos.
Y es allí, que estrecho filas con la ambigüedad para no tener que definir lo indefinible -que en definitiva es lo que nos amalgama con la libertad- y es entonces en donde saco de alguna galera, nuevas sensaciones, tan mágicas que dispersan definitivamente los opuestos.
Todos conjugan en una acción o en una omisión el destino de sus vidas.
(Yo no,
y creo que es mi único lujo).
(***)

4 comentarios:
¿Qué sabemos de todos, si apenas sabemos de uno mismo?
Ay anónimo, ¿por qué no empezás a hacerte cargo de tus opiniones?
Se agradece.
(Sólo así te contestaré de acá en más)
Saludos
Entiendo. Soy Yanira ¡Mucho gusto!
Firmaré siempre al final, para que me reconozcas.
Un saludo
Eso Yanira...nunca sabemos nada de nadie y menos de nosotros mismos, por eso todo es posible.
Un saludo
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