
Sísifo fue condenado por los dioses.
Su castigo consistía en subir una roca de enormes dimensiones hasta la cima de una montaña de la que se derrumbaba por su propio peso volviendo al punto de partida.
Los dioses habían pensado, con algún fundamento, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza, porque la absurda tarea de Sísifo por subir la roca sin tener un propósito razonable y sabiendo que tendrá que comenzar el trabajo de nuevo, por toda la eternidad, es la exacta metáfora de nuestras vidas: la existencia angosta.
Nacemos y morimos y en el mientras tanto nos preguntamos sobre el significado de la existencia para entender porqué se nace y se vive. Albert Camus revela una respuesta trágica: Se nace para morir.
¿Cuál es el fin de la existencia? Es el fin en sí mismo. Nacemos y nos proyectamos hacia la muerte. Todas los deseos, sueños y concreciones no son válidos, porque no son seguros y lo único constante sigue siendo la muerte...la clave de estar y de ser...no hay más verdad ni más propósito, (mientras en el interludio entre nacimiento y partida, pretendamos trabajar, ser, amar, luchar, odiar y hasta ser coherentes)
Nos preguntamos por la lógica del universo, por el orden del mismo y por lo que nos acongoja; creamos símbolos a fin de poder controlar algo de ese miedo natural a lo desconocido.
Tenemos la necesidad de clasificar todo lo que existe, para que no se escape al entendimiento, porque, de lo que se es dueño no se puede tener temor y no llegamos a comprender que el universo no tiene un orden lógico, no siendo por ello ilógico, lo que nos sucede es que la misma relación que tenemos con el mundo está sustentada en un lazo de fenómenos que llenan este espacio en que discurrimos y están repletos de absurdos.
Y nos preguntamos ¿Qué es el absurdo? Y nos respondemos que es el que nace de cada uno de nosotros -como seres- con cada una de nuestras realidades y es absurdo porque pretendemos que sea razonable cuando toda realidad es irrazonable, siempre.
Un ejemplo claro del absurdo es el caso de Meursault, (héroe existencial en “El extranjero”), cuando en el momento del juicio declara que mató al árabe por causa del sol, razón totalmente increíble en apariencia y de la cual todos se ríen a carcajadas. Pero para Meursault es una razón clara, un buen motivo... él enfrenta un argumento justo contra una realidad carente de lógica y así nace una incongruencia, un absurdo.
El conocimiento de que el universo esta regido por lo absurdo nos da una tristeza desmedida... la verdad siempre es una carga para el que la conoce y, sin embargo, cuando ya la posee es imposible que reniegue de ella, la verdad de saber que el mundo y sus fenómenos no son como los dicta la razón es la verdadera fatalidad que cada uno de nosotros llevamos.
¿Podemos vivir con el absurdo conscientemente? Sí que podemos mientras no hagamos nada por lo eterno, ni negarlo ni buscarlo ya que la trascendencia es algo que carece de significado, sólo la conciencia de que somos libres por un tiempo determinado: Mientras vivimos.
(Cuando podemos conocer el absurdo, podríamos entender que aunque algo no esté permitido no significa que debamos sentir remordimiento, no seríamos culpables, sólo responsables)
Camus sostiene magistralmente que la muerte es la culminación del entendimiento del absurdo, porque nosotros somos realmente dichosos y vivimos seriamente cuando comprendemos nuestra finitud y sabemos que existimos no como debe ser, sino como puede ser y eso nos libra, a cada uno, de una carga enorme de responsabilidades y de culpas.
Es muy grato saber que en este mundo ilógico, el mismo desorden hace que nada esté mal. Edipo, cuando viejo, llega a una conclusión en extremo deslumbrante: “A pesar de tantas pruebas, mi avanzada edad y la grandeza de mi alma me hacen juzgar que todo esta bien”
“Hay que imaginarse a Sísifo dichoso”, dice Camus aunque Sísifo sea consciente de su tarea amarga y sin sentido.
(Todo esto viene a cuento de que mientras desando el camino que va desde mi trabajo a mi hogar se que la piedra ha vuelto al punto de partida y que deberé subirla otra vez a la cima todos y cada uno de los días...
...indefinidamente)
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4 comentarios:
Obigado pelo convite pra conhecer teu lindo blog, revelador de tua grande sensibilidade.
Beijo-te gradecido
James Pizarro
(F)
Muchísimas gracias...
(Los halagos hacen muy bien)
Un abrazo para vos.
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