domingo, 17 de agosto de 2008

suplicio




Treinta de Diciembre de 2004.
294 muertos.

Diecinueve de Agosto de 2008.
Juicio Oral por varios meses.

Un nuevo brebaje de sintonías turbias, dolorosas y abiertas.

Un antes y varios después. Nunca la calle Bartolomé Mitre. Nunca algunas bandas de rock. Nunca las fotos que lo detuvieron en los dieciocho años. Nunca los santuarios, porque no hay ni dios. Nunca tanta pena. Nunca tanta ira. Nunca tantas ganas de taparme los oídos. Nunca tanto desdén. Nunca tanto silencio de los sentidos.

(Y se abren las heridas ante el infame protagonismo de los periodistas, ante los medios de comunicación y la indignidad de hablar sin saber, con la escoria de las mediciones de audiencia)

Treinta de Diciembre de 2004. Diecinueve de Agosto de 2008 y la tumba de mi hermano hecha casa.


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3 comentarios:

Custardoy dijo...

desde la empatía. un abrazo

Eduardo Alvarado dijo...

Cecilia...un beso

Martin Katz dijo...

una brisa de aliento... ojalá llegue.