lunes, 8 de septiembre de 2008

promesa



Te miro y no ves que lo hago.
Te encuentro impecablemente encantador y lo sospechás.
Te extraño cuando te vas pero me convenzo que mañana te pediré que te quedes a dormir conmigo,
para siempre,
sin tal vez.

Tu calma es mi vorágine. Tus versos musicales, mi estratagema.

(Y tras la puerta la noche te acompaña, enmudecida y cómplice de nuestro jaque permanente de amor)

Mañana.

Será mañana cuando vuelva a ser yo en vos.


*****

4 comentarios:

Eduardo Alvarado dijo...

Querida Cecilia,

De regreso te leo y celebro tu literario estado de gracia.

Señal de que los días te quieren...y las noches también.

Y yo,

Eduardo

Κλεοπάτρα dijo...

Sí, hay épocas dulces...

Yo también te quiero
y mucho!

Anónimo dijo...

Breve,pero realmente no se necesita más cuando los sentimientos son tan intensos.No te diré que disfrutes de tu época dulce porque sé que algo que te caracteriza es.....que sabes disfrutar de lo bueno y superar lo malo.
Hasta de lo cotidiano sabes sacar poesía.
Gracias
Sergi

Κλεοπάτρα dijo...

Gracias a mí?...no, las gracias son para vos que siempre sos tan amable con lo que escribo.

Un beso.