miércoles, 19 de diciembre de 2007

el goce y el ejercicio del poder


El poder, según Foucault, se ejerce. “Se goza”, diría Sade…y por lo mismo que tiene de poder, lo transgrede institucionalmente, lo incuba en el lado oscuro de las mismas instituciones que son las que generan los límites. Transgresiones en sus partes más autoritarias, y en mecanismos alucinantemente represivos.
La razón como crueldad o la crueldad como razón, permite a Sade, el despliegue de los cuerpos incesantemente profanados que hace - por lo incesante - que dicha profanación vaya perdiendo su eficacia ante la propia monotonía de un cuerpo “cosificado”, desprovisto de cualquier marca singular, ausente de sí mismo, entregado a las prácticas codificadas de sus agresores. La agresión sadiana es de orden sexual y de dominación de unos sobre otros. Pero…¿Quiénes son los responsables del exceso que lleva a la destrucción de cada una de las normativas? Pues las normativas mismas: la familia, la política, la iglesia, la ley y el dinero, son los verdaderos agentes del dolor, los profanadores…. Y, precisamente, Sade, nos propone enfrentarnos a aquello que las instituciones deploran y combaten y que, no obstante, practican de una manera incesante para confirmarse como instituciones de bien.
Sade propone sexualidad sin sensualidad para internarse en el terreno de las prohibiciones que pertenecen directamente al discurso jurídico.

2 comentarios:

werte dijo...

Veo que cambiaste la imagen del encabezamiento. La que había ayer era de un estilo muy "Giger". Te iba a pasar la página web pero me fijé y vi que había descolgado rodos los archivos de imagen.

Κλεοπάτρα dijo...

si si, me gusta mucho el estilo de Hans Ruedi Giger...pero creí que no le hacía verdadero honor erigiéndolo en portavoz primero de mis diletancias.
Te agradezco la intención de pasarme la página web.
Gracias por tu visita, para mí tu lugar, es irresistible.
Un besito