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Mi mejor amiga tiene un amor al-ladito-de-ella, que vive lejos pero que acercó las distancias, por unos días, para mirar a sus ojos, para ennoblecer su hidalguía, para que ella no olvide…Llegó anticipadamente ayer por la tarde, demostrando que adelantar los encuentros son materia exclusiva de los deseos, y para denostar que ser proclives al calendario, a las obligaciones, a lo que debe ser, deserotiza y aburre, proclama frialdades y muere camino al olvido, ese de arenas sin proezas.
Anoche, la del Martes, fuimos invitados de manera cuasi formal al ritual de una inventada presentación de partes, ya que Catalina y yo, lo conocimos en las calles de Salvador de Bahía en el mes de Julio del año pasado.
Asistimos bajo los efluvios de alguna inventada magia porteña para equipararnos a la que, inclaudicablemente lleva Emerson en sí mismo. Eramos exclusivamente, seis. Nosotras tres, él. Ignacio y Peter. Número par para un idilio atomizador, excluyente, real, certero, sin expectativas pero con intentos, sin proezas, pero con arrojos, ya que nadie puede inventar castillos perennes en un tránsito que nos hace decir definitivamente, adiós; pero jugar a que podemos evadir el destino de mortales, que podemos erguirnos contra los fielmente criticados desatinos, que podemos burlar la pena de los desencuentros, que podemos ser talismanes de eternas ternuras, que podemos celebrar ir junto al otro un rato o varios interregnos, nos hace mejores.
Emerson sucumbe ante la esencia de ella y ella ante la de él. Ambos muestran con elocuencia, que sus distintas raíces no eran tales, que sus distintas experiencias se hermanaban bajo el mismo cielo, ese en donde se contemplan los amores excelsos.
Partimos temprano para no estorbar el equilibrio imperceptible que muy pocas veces se encuentra, siempre, entre dos personas, mientras sean valientes.
Sentados detrás de la mesa de aquél bar, Catalina y yo supimos, al mirarnos, que la vida se nos escapa si contemplamos las contemplaciones.
Y dentro de ese estado de ensoñación, prometí a Peter un nuevo café.
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