
Hoy es un día especialmente evocativo...todos los que cruzan las veredas de mis parentescos cercanos hace casi cuatro años, nos reunimos desde cajas con versos, con cuentos, con palabras forjadas en papeles ocres de tiempos inmemoriales.
Y especialmente hoy en donde se unen los festejos y las tragedias, hoy, en veinticuatro horas paradójicas, es cuando desempolvamos ritualmente lo que hemos sido alguna vez, para no percatarnos tanto de nuestras distinciones emotivas, cronológicas y de anhelos.
Entre esas busquedas, en un estante, una carpeta con poemas, y entre ellos, éste que transcribo, escrito por mi abuelo Francisco, el 4 de Mayo de 1944 a su amada Clara, mi abuela.
Recordando
Tú tenías de la vida un desengaño,
yo vivía una existencia sin honduras,
y una noche de verano con locuras
de Dios Momo, de felices pocos años;
Te hablaste con amigos de un flirt mío,
me dejaste el recuerdo de tus pasos,
la tristeza que da un tango entre tus brazos
y el comienzo de este amor que tanto ansío.
Tus cabellos donde estaba aquella rosa
más me hicieron lamentar mi poca audacia.
Los deseos de adueñarme de tus gracias
me impulsaron a escribirte aquellas cosas.
Hoy de nuevo en tu pelo está la rosa,
Carnaval otra vez vive sus días.
Se oye un tango. Hay amigos. Alegrías.
Sólo falta que te escriba aquellas cosas.

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