
Hace más de un año que escribí estas palabras. Hace más del mismo tiempo que, inexorablemente, me detengo en tu recuerdo. Mis relojes, algunos, aquellos de la emoción, no persisten ya. Mis ilusiones, algunas, se acomodaron a hastiarse.
Siempre, desde mi escepticismo.
A M.
(1986/2004)
Alguien trajo tu presencia entre sus manos, hoy por pura intuición, así de la nada (o del todo)...Siempre volvés a dolerme, y no hay autocompasión en ésto, sólo una infinita tristeza que se instaló hace dos años...El tiempo traza sus compases y vos permanecés inalterable desde algunas fotos que me niego (más de una vez) a mirarlas, por resguardo, por piedad, por esa inocencia perdida, la tuya y la nuestra, por los días y por los porqué. No se detiene la pulsión de vivir, pero te llevo atado a mi memoria, a mi angustia y al respeto de no hablar de vos con los demás...sólo los datos indispenables, cronológicos, trágicos....no más.
Siento que hemos permitido un adiós temprano sabés que algo nos unía por simple intuición)...
Todo es pequeño desde este abismo... muy poco queda para esperar y para esperanzarse si parten mis huellas, desde tus despojos...)
Por eso te recreo a cada instante, por eso tus amigos siguen siéndolo pero con la crueldad de ya no serlo, con el trágico destino de pulular entre las peores miserias del alma. Hay quien llamará a su primer hijo, (todavía en un haber indescifrable), con tu nombre, rompiendo con una tradición familiar; hay quien dejó de tener miedo a la muerte, porque ya murió un poco antes; hay quién no encuentra una palabra de tu boca para asirse, tan sólo la resignación acompañada, la desesperación adormecida, la ternura olvidada.
Hoy alguien preguntó por vos sin saberlo y te trajo a mí, porque intuyó que mis silencios, son tus palabras.
11/2/07

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