lunes, 19 de mayo de 2008

Rodrigo



Sonó el timbre del teléfono y del otro lado escuché la voz de él, al borde de cualquier descripción y adentrada en la mayor de las emociones…los desvelos nuestros (y más de una vez algún velo que nos enreda en momentos perennes) al unísono, ha permitido que nos sigamos cruzando para armar una historia y detenerla en el tiempo.
Sabemos de deseos, de recuerdos, de complicidades, desde hace mucho….hasta lo alcanza lo terrible de ser el único con el que me siento más yo misma...
Hace más de dos años, pero menos de tres, que nos conocemos, que compartimos actividades, sueños, romanticismo y confesiones que podrían horrorizar a más de uno que sin saber de que se trata, se dedicara a husmear.
Quedamos en encontrarnos a las 21 horas en un bar camino al río, en pleno barrio residencial de una Quilmes que despereza todas sus penas de ciudad, con la extrañeza de barrios desdibujados.
Mucho no necesito decir para enorgullecerme de su existencia, de su sabiduría, de su sensibilidad y su aire aristocrático que no se sabe de dónde proviene ni de dónde lo adquirió...pero es su manera de mirarme la que me desnuda sin artilugios hasta que sucumbimos a nuestra pertenencia de ser los dos, uno solo…
Hace un rato medianamente corto, que llegué y entendí que los tiempos reales nunca son suficientes ante la sorpresa del paso de las horas. Rodrigo y yo, a veces, dentro del pulular de las urgencias, ponemos sobre nuestras existencias y nuestra seducción, las utopías, interrogantes y miles de coincidencias.
(Y por suerte, desaparecen los desiertos que a veces me asolan, porque en nuestro mirar, la condición y el lugar se pertenecen).
Convergemos, llenamos las casillas de cualquier juego, porque jugamos parte de nuestra vida en las alícuotas que se lleva el tiempo. No hace falta decir (o sí) que es el hombre que más quiero en esta tierra…que se acoda en cualquier estación del alma y desdeña muchas palabras para aguzarlas en otros sentidos que nos pertenece y que no compartimos con nadie.
No es vano decir que siempre estoy esperando su llamado y él el mío.

Es parte de mi existencia…
…de esa misma que construye sueños y placeres

Buenas noches a tus encantos….buenas noches a tu existencia dentro de mí.

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