
...en su cumpleaños, un poema de Javier Vicente Piqueras, a modo de obsequio justito para él, porque se que mucho de lo que lo define, es esa manera sencilla de pertenecerse –inclaudicablemente- a sí mismo.
En definitiva, a este hombre, lo que aún lo preserva de todos los días -esos mismos llenos de vaivenes, obligaciones, y contiendas- es la enorme capacidad de volar por sobre todos los cielos, reivindicando sueños y esencias.
Para él, un abrazo enorme a su corazón.
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"Confesión del fugitivo"
"Yo sólo soy feliz yéndome.
No entre cuatro paredes,
con sus sendas espadas,
sino entre aquí y allí, entre una casa y otra,
ajenas ambas preferiblemente.
No puedo ya, ni quiero, estarme quieto.
Ni ahora, ni después. Ni aquí ni allí.
En todo caso ahí, donde estás tú,
seas quien seas tú, dime tu nombre.
Yo no soy yo ni puedo tener casa.
No digo ya porque nunca lo fui,
nunca la tuve, siempre fui extranjero,
el mendigo que duerme bajo el puente
que une mis dos orillas y yo cruzo
sin poder, día y día, detenerme.
Sólo soy felíz yéndome
Escribo porque espero.
Pero ya no se qué, se me ha olvidado.
Espero que escribiendo
llegue a acordarme. Insisto en la intemperie.
Sinvivo entre paréntesis
en el espacio vivo y tiempo muerto
de la espera de qué, nunca en, sino entre.
He decidido que mi sola patria sea
este no decidir, no estar en ningún sitio
sino de paso, puentes, naves, trenes,
donde yo sea sólo el pasajero
que se que soy, sabiendo
que me inquieta la paz que necesito,
que la quietud me asusta,
que la seguridad no me interesa
y que soy sólo feliz, cuando me se fugaz".
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1 comentario:
Fe de Erratas: Donde dice "Javier Vicente Piqueras", debe leerse Juan Vicente Piqueras.
Conste.
Cecilia
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