miércoles, 23 de julio de 2008

sade



¿Acaso era ateo?

Creía que la divinidad era criminal y que destruía al hombre y lo negaba. Sostenía sin empacho que el hecho de que el homicidio sea un atributo de los cielos y se vea bastante bien en la historia de las religiones, no empece a que se deduzca que el hombre deba ser más virtuoso que los preceptos nacidos de dogmas.

Si Dios mata a su hijo, personificado en Jesús y niega al hombre, ¿algo puede impedir que se niegue a sí mismo y mate a sus semejantes?.

Para Sade, la idea de Dios es lo único que no puede perdonar el hombre y es así como conviven en él una doble rebelión: Contra el orden del mundo y contra él mismo.
(Los años en cautiverio lo llevaron a pensar honrosamente en la lógica de los sentimientos, sin filosofía de por medio, sólo que siguió el sueño monstruoso de un perseguido).

Las dos rebeliones que anidaban en él, eran contradictorias en todas partes, menos en los sentimientos. Negó al hombre y su moral, en nombre de un instinto más fuerte, que es el instinto sexual, que es el grito mismo de la naturaleza y el impulso ciego que exige la posesión total de los seres...(al precio mismo de su destrucción), porque el que lleva el deseo hasta el límite, se le hace indispensable dominarlo todo ya que su verdadera realización está en el odio.

Llega a negar la unión presunta de virtud y libertad, en una época en donde estaban profundamente anexadas.
(La libertad no puede soportar límites cuando es el sueño de un preso. Es el crimen o no es libertad)

Siempre fue el teórico del crimen sexual, pero no del que se lleva a cabo legalmente, así es como formidablemente Nodier resumió la idea de Sade: " matar a un hombre en el paroxismo de una pasión, es cosa que se comprende. Que se haga matar a otro en la calma de una meditación seria y con el pretexto de un ministerio honorable, eso no se comprende"

Sade desarrolló una idea clara y justa sobre el crimen legal: "Quien mata debe pagar con la propia vida"

Yo ya no se si fue perseguido por sus aberraciones sexuales o por haber sido mucho más moral que sus contemporáneos y los nuestros.


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2 comentarios:

Lukas Rybensen dijo...

Estoy leyendo un libro de Annie Le Brun sobre Sade y cada vez me convenzo más de la conclusión a la que llega en su post.
Creo que en parte era un provocador que se permitía pensar lo impensable o lo tabú pero que era más inofensivo que la mayoría de sus contemporáneos y seguramente que de unos cuantos de los nuestros.
Un saludo cordial.

PD: me encantan las imágenes de su blog.

Κλεοπάτρα dijo...

Nosotros nos acostumbramos a la falsa moral.

Resulta impensado que las personas entiendan que cualquier camino que se persiga es mucho más honesto y valiente que la pacatería, la mentira y la traición.

Me alegra que compartamos la opinión.

Gracias por tu adjetivación a mis imágenes...pasaré a visitarte.

Un saludo muy cordial.