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Un sol avasallante se refleja en los vidrios.
Es Viernes y todo se presume parsimoniosamente brillante como una ficticia, espasmódica y letal sensación de que no hay lugar para problemas.
Desde casi todos los lugares, los nuestros y los ajenos, indicamos y se nos señala que debemos ser marionetas felices o robots idiotizados albergando la infame sensación de que no hay interrogantes, que no hay motivos de queja, que no necesitamos confesarnos, ni susurrar; que todo está en su lugar; que nada nos desvela más que lo conseguido; que no hay más afuera; que nuestro pequeño mundo cotidiano es todo lo que podemos aprehender y lo único que necesitamos.
No hay espacios para pensar.
(Sin nostalgias, sin recuerdos, sin tristezas)
Libres de cualquier preocupación, lejos de cualquier deseo que no sea convencional. Reír aunque los motivos sean para llorar. Asistir a una fiesta de acciones aunque estemos incubando cambios, elecciones y motivos. Límites que queremos sobrepasar y no podemos. Ir tras un pedacito de felicidad y no llegar. Mirarnos en el espejo y reconocernos por el debe.
Afuera un sol que perfora magníficamente hasta las sombras…
…adentro, pronóstico reservado.
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2 comentarios:
Pronóstico reservado,luces que perforan,sensaciones afines,ilusiones que corren,se alejan para que otras lleguen a tocarnos magnificamente nuestros cuerpos erizándonos hasta el alma.
De igual forma........
Sergi
Lo excelso es que todo puede suceder en cualquier momento, en un perdido instante, en un hálito de suspiro.
La vida, la de cada uno de nosotros tiene la ventaja de que nada puede preverse y hasta lo que creemos imposible, puede suceder.
Saludos anónimo Sergi y gracias.
(A la salud de esas ilusiones que pueden llegar y tocarnos)
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