lunes, 14 de abril de 2008

volutas



Lentos caracoles de humo, etéreos, informales se escapan hacia las alturas, hacia el punto más alejado, para desarmarse y chocar contra el cielorraso mientras vemos sucederse otra noche que marca un día menos entre nuestros futuros; instantes que se esfuman mientras nos precipitamos para el mañana.
Todo es nada y tan todo que ninguno de los dos se unen, sólo se repelen, se alinean mientras corremos para abarcarnos y pertenecernos….¿de qué?
De nosotros mismos, de nuestra historia (y lentamente nos domesticamos), guardamos asombros, nos asustamos, tiritamos…
Nada es todo y tan nada, que las horas nos convierten en amnésicos, flotamos en los limbos, cada cual en el suyo.
Parecemos desesperaciones agravadas en soledad, atenuadas por el olvido, por la repetición de sensaciones que nos anestesian.
Aprendemos a tratar de no sufrir, sólo lo necesario, sólo lo que alcanza para entorpecernos y enceguecernos.
Y vamos a tientas.
Lentos caracoles de humo, grises, beatificados por nuestra respiración, ausentes de pensamientos…siempre entre distintos sucesos, nos cruzamos sin percibirnos. A veces detenemos nuestra mirada, para saber que no estamos tan solos.
Lentos caracoles de humo, volutas impropias, deseos en sí mismos que perdemos tras lo terrible de parecernos eternos…
...

2 comentarios:

Tino Hargén dijo...

los leo en silencio y como escapando de su tul lujurioso y envolvente, pero tus poemas tienen una densidad especial de neblina carnal, una voluta de humos encarnados, un voluptuoso derretirse volando...

Κλεοπάτρα dijo...

Muchas gracias Tino por tu comentario.
Creo que percibiste mucho más en mis letras, que yo misma en la escritura.
Un abrazo