
Estoy de muy buen estado de ánimo, quizás porque sin necesidad de interrogatorios punzantes, aprendí a decir lo que siento, sin excusas y sin miedos.
Trazo una línea entre lo que deseo y lo que no quiero (...tal vez me asemeje a un vuelo fugaz, pero estrepitoso...tal vez me acompañe siempre la carne roja sin anestesia... tal vez me quiero más que a los demás... tal vez no deseo hacer nada que no sea de mi agrado... tal vez respiro aliviada y profundamente porque nadie puede interpretar nada, ya que las palabras son demasiado ciertas).
Y con certezas a cuestas, el cielo es más sabio, menos amenazante, menos confuso y se pisa en firme.
Alejarse, decir adiós, separar de la existencia nuestra a otros seres humanos que tiemblan, necesitan, imploran de la misma manera que nosotros, es hasta solidario, es atrevido pero real, es mirar el horizonte, es no volver atrás.
Cada uno tal vez sepa que deja.
Quizás sepa que gana.
[Seguramente intuyamos que hay que aprender a volar, siguiendo el único compás de nuestras alas
sin ritmos ajenos]

2 comentarios:
Se que esto lo vas a leer mañana porque estás en otro lugar. Es sabado y la diversión es lo que tiene sentido.
Plantarse en lo que queremos es sano.
Beso, hermosa
yo
¿Quién sos?...me gustaría poder contestarte y escribir aunque sea, algún nombre.
¿Es que el anonimato es la única forma en que se saben pronunciar?
Saludos
Otro "yo"
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