
"...Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada y nada escuchó. En el portal me detuvo y preguntó:
- ¿A dónde va el patrón?
- No lo sé, le dije, simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.
- ¿Así que usted conoce su meta?, preguntó.
- Sí, repliqué, te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta...".
Franz Kafka

2 comentarios:
No suelo pasarme por acá, sí por tu espacio de msn pero asomandome apenas, me dió una especie de alegría de "overlap", de encontrar tantas cosas que de alguna forma me remiten a mí (¿será ego, que el mundo es chico, o ...?).
En definitiva, de alguna forma en la que no vale la pena explayarse este pequeño texto de Kafka (que no conocía) me sirvió para entender otra cosa, que no era más que lo mismo que dice Kafka! (me voy antes que me alcance esa angustiosa sensación de tautología) Gracias.
Javier.-
Creo Javier, a estas alturas, que muchos de nosotros, por más que seamos opuestos, en el momento en que nos encontramos sin velos, nos parecemos bastante.
Y es "ego tautológico", definitivamente, porque no hacemos más que redefinir con otras palabras las mismas ideas...¡ pero que no te angustie!.
Va besooo y va un gracias!
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